Es cuestión de inteligencia
Por Ana Maria Salazar
En un reportaje publicado en El
Universal esta semana, se informó que la Secretaría de la Defensa
(Sedena) había comprado un equipo de espionaje e inteligencia por 5 mil
millones de pesos. Entre las capacidades que proporcionan estos aparatos
incluye la intervención de celulares, extracción de casi toda la
información que contiene un celular como contactos, correos, mensajes
instantáneos, además de convertir cualquier celular en un aparato de
espionaje activando el micrófono. Inmediatamente surgieron comentarios y
expresiones de preocupación cuestionando la necesidad de que Sedena
tenga este tipo de aparatos y si se justifica el costo. Algunos
analistas tildaron de inconstitucional que las Fuerzas Armadas hagan
estas funciones de inteligencia.
Si es inconstitucional que las
Fuerzas Armadas de este País ejerzan tareas de inteligencia y espionaje,
entonces simple y llanamente habría que desmantelar al Ejército, la
Marina y la Fuerza Aérea y mandar a todos los soldados, pilotos y
marinos a su casa. Es importante subrayar este comentario porque no hay
ningún Ejército o Armada del mundo que pueda ejercer sus funciones sin
tener acceso a información que le proporciona el espionaje e la
inteligencia. Para continuar ....
Esta nota periodística no debería de abrir un
debate si las Fuerzas Armadas pueden o no ejercer funciones de
inteligencia y espionaje, sino debería de debatirse qué espían, qué
información obtienen y con qué objetivo. Además debería de replantearse
si los parámetros jurídicos sobre las funciones de inteligencia en este
País, está correctamente planteado ante la realidad que vive México, si
hay claridad sobre quién ejerce qué funciones y sobre todo, si existen
los pesos y contrapesos para asegurar que los aparatos de inteligencia
no abusen de sus facultades.
Parecería que más que discutir este
tema, se busca el status quo, a sabiendas que probablemente varias
instituciones de seguridad nacional estarían violando la ley, por tratar
de cumplir objetivos básicos de su institución.
Sun Tzu, autor
del Arte de la Guerra, escribió hace mas de 2500 años: “Una gran
operación militar significa un gran esfuerzo pare el país, y la guerra
puede durar muchos años para obtener una victoria de una día. Así pues,
dejar de conocer la situación de los adversarios por resistencia a
aprobar gastos para asuntos de espionaje es extremadamente inhumano, y
no es típico de un verdadero jefe militar, de un consejero de gobierno
ni de un líder victorioso. Por tanto, lo que posibilita a un gobierno
inteligente y a un mando militar sensato vencer a los demás y lograr
triunfos extraordinarios es la información previa”.
Sun Tzu,
reconocido general chino que vivió en el siglo V a.C. y que escribió sus
reflexiones sobre la guerra en trece capítulos, uno de los cuales está
dedicado al tema del espionaje, los cuales conforman el corpus de su
obra, “El Arte de la Guerra”. Se trata de una serie de máximas y
principios basados en las enseñanzas del I Ching y del Dao de Ying. El
maestro Sun Tzu aplicó en forma excepcional estas doctrinas éticas a la
realidad de la guerra, convirtiéndola en una disciplina humana, no en un
producto del azar y de las circunstancias históricas. En la actualidad,
la filosofía de Sun Tzu rebasa los límites militares e incluso hay
varias obras que incorporan las enseñanzas del Arte de la Guerra a los
negocios, los deportes, la diplomacia y la vida personal; su importancia
no radica en su explicación de la dirección del combate, de las
estrategias ofensivas, de las disposiciones del ejército, del terreno y
el clima, de las maniobras y las marchas, del ataque y los espías, sino
en la superioridad moral que un líder debe poseer y saber transmitir
durante los tiempos de crisis. Es en este último aspecto que El arte de
la guerra se vuelve un libro útil en cualquier circunstancia, ya que
transforma la idea de la guerra como una realidad sangrienta en una
metáfora de la lucha diaria por la vida. A pesar de que esta sabiduría
china tiene más de dos mil quinientos años, sus enseñanzas siguen
vigentes y nos indican que las guerras, ya sean de antaño o de ayer,
tienen similitudes y tendencias milenarias. Tal vez cuando comprendamos
la esencia de las guerras, tendremos mejor capacidad para prevenirla.
Una
última reflexión. Sun Tzu señala que “para ganar una guerra lo primero
que tienes que hacer es conocer a tu enemigo, conocer sus debilidades,
sus fortalezas, pero no basta eso, tienes que conocerte a ti mismo”. Si
las instituciones o no tienen la capacidad de conocer sus fortalezas y
debilidades, cualquier estrategia de inteligencia o contrainteligencia
tendrá poca utilidad.

"Sí el fin justifica los medios" claramente la interrogante es y será ?cual es el fin?podremos ver resultados contundentes a corto y mediano plazo? Y teniendo los resultados,,éstos seran lo mejor para la tranquilidad social,estabilidad regional y seguridad nacional? La historia nos ha mostrado que no siempre lo mas correcto,es lo mas adecuado.
ResponderEliminarA hug from the world capital of strawberries!!
Creo que definitivamente las fuerzas armadas deben tener este tipo de dispositivos. Quizá la parte adicional es que las fuerzas armadas sean revisadas adecuadamente en su operación, como debe ocurrir con cualquier entidad del estado, pero ese es un tema separado que no tiene nada que ver con el dispositivo en cuestión. Saludos! @NoeSalazarP
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